EL ACTO DE PINTAR, COMO EL ACTO ERÓTICO, DEBERÍA SER, CREO, ANÓNIMO. TENDRÍAMOS QUE PODER ENTRAR EN UN CUADRO O EN UNA CAMA COMO ALICIA EN EL BOSQUE SIN NOMBRE DEL OTRO LADO DEL ESPEJO, ALIVIADOS DEL PESO DE LOS PREJUICIOS DE NUESTRO PASADO Y RENUNCIANDO, EN EL PRECISO INSTANTE DEL ENCUENTRO, A TODOS NUESTROS ATAVÍOS SOCIALES. AL PINTAR O AL HACER EL AMOR DEBERÍAMOS SER CAPACES DE PERDERNOS EN EL OTRO, EN QUIEN (PARA DECIRLO CON PALABRAS DE SAN JUAN) SOMOS TRANSFORMADOS: EL PINTOR EN RETRATADO, EL RETRATADO EN PINTOR; EL AMANTE EN AMADO, EL AMADO EN AMANTE; EL PINTOR EN AMADO, EL AMANTE EN PINTOR. JOUIR DE LA PEINTURE, GOZAR DE LA PINTURA, DICEN LOS FRANCESES, QUIENES PARA EL ORGASMO Y EL PLACER GOZOSO QUE PROVOCA EMPLEAN LA MISMA, IDÉNTICA PALABRA.

Postcriptum  para LAS PUERTASS DEL PARAÍSO de ALBERTO MANGUEL alterado convenientemente para la ocasión por ÓSCAR SÁNCHEZ LOZANO.

¡entren al salón de la vida de los otros! ¡pasen y vean! ¡donde el pincel acaricia con la mirada ajena la carne blanca del que se entrega!. Qué me pongo, esto no me sentará bien. No te pongas lo mismo que yo. ¡pasen y vean!, pasen todos a la gran exposición de retratos!. Venga vamos, no llegamos ya. ¡retratos de él y de ella! ¡nunca los habrán visto así!.¿con gafas o sin gafas?, ¿con o sin delantal?, ¿aquí o allí?, ¿en qué momento del día?, ¿mirando a la cámara o no?, ¿sonrío?, ¿y el cuerpo?: ¿cuánto del cuerpo?. ¿mirada severa? ¿con intención?. ¿el fondo neutro?. ¿con gabardina o sin gabardina?. ¿qué objeto me identifica?. ¿La madre igual que la hija?. ¿igual que mi hermano?, ¿aire, negro, pared, cielo? ¡todos están aquí! ¡entregados al lienzo como a un lecho de silencios! ¡Seducidos con la mirada sintética del arquitecto cómplice!, ¡coleccionista de sombras, mago del camuflaje, artífice de rompecabezas decisivos!, ¡prismas congelados en óleo!, ¡preguntas suspendidas en el gozo de la espera!,  ¡al borde de la metamorfosis, al filo de lo inalterable!. ¡el y el otro! ¡En el combate exquisito del blanco y negro en el que el gris es vencedor! ¡Un combate de mil y un asaltos en mil y una noches!. Todos se conocen a través de él, compendio de  pincel, escrutinio y carne. Y ahora parapetados en dispersos paneles de presentes indicativos y matices de gerundio, rodeando la ocasión, el espectáculo: ¡entren!, ¡no se lo pierdan! ¡ustedes también pueden mirar! ¡y ustedes también, los retratados! ¡les han multiplicado con su entrega! ¡han parido una criatura que les sobrevivirá! ¡dejaron que el artista impregnara sus dimensiones con aceites mágicos y aquí están!: ¡salidos de la mano, la misma mano del que os miró! Eso sí, decidiendo: ¡a usted con la misma camiseta que su hermano!, ¡A usted con gafas!, ¡a usted sentada!, ¡A usted con delantal!, ¡a usted con gabardina!, ¡a usted con el aire en sus hombros! ¡todos de frente! ¡ahora! ¿listos? ¡YA!.

Óscar Sánchez Lozano