T. S. Eliot: Cuatro Cuartetos

Libro autoeditado, en edición bilingüe, con la traducción que realicé de la obra de T. E. Eliot “Four Quartets”.

Traducción: Texto

El trabajo de traducción llevado a cabo de la obra de T. S. Eliot “Four Quartets” nace de la necesidad de llegar al entendimiento de la misma de la forma más exhaustiva posible. Para ello, me vi en la necesidadd de acometer la traducción de una obra que, como todas las grandes creaciones, permite un ahondamiento incesante en su contenido y una riqueza de significados que he intentado verter lo más fielmente posible al castellano.

Burnt Norton

I

Tiempo presente y tiempo pasado

Están ambos quizá presentes en el tiempo futuro,

Y el tiempo futuro contenido en el tiempo pasado.

Si todo tiempo es eternamente presente

Todo tiempo es irredimible.

Lo que podía haber sido es una abstracción

Y permanece como posibilidad perpetua

Sólo en un mundo de especulación.

Lo que podía haber sido y lo que ha sido

Apuntan a un fin, que es siempre presente.

Las pisadas resuenan en la memoria

Bajando el pasillo que no tomamos

Hacia la puerta que nunca abrimos

A la rosaleda. Mis palabras resuenan

Así, en tu mente.

                            Pero con qué propósito

Removiendo el polvo en un cuenco de pétalos de rosa

No lo sé.

               Otros ecos

Habitan el jardín. ¿Los seguimos?

Rápido, dijo el pájaro, encuéntralos, encuéntralos,

Al doblar la esquina. Por  la primera puerta,

Entrando en nuestro primer mundo, ¿Seguimos

El engaño del tordo? En nuestro primer mundo.

Ahí estaban, solemnes, invisibles,

Moviéndose sin presión, sobre las hojas muertas,

En el calor del otoño, a través del aire vibrante,

Y el pájaro llamó, en respuesta a

La música no oída oculta en los arbustos,

Y la mirada no vista lanzada, pues las rosas

Tenían el aspecto de flores que son miradas.

Ahí estaban como nuestros invitados, aceptados y aceptando.

Así que avanzamos, y ellos, en formación,

Por el paseo vacío, hacia el círculo de boj,

Para mirar dentro del estanque drenado.

Seco el estanque, hormigón seco, de borde ocre,

Y el estanque se llenó con agua de luz solar,

Y el loto se elevó, quietamente, quietamente,

La superficie brilló desde el corazón de la luz,

Y estaban tras nosotros, reflejados en el estanque.

Entonces pasó una nube, y el estanque estaba vacío.

Marchaos, dijo el pájaro, pues el estanque estaba lleno de niños,

Escondidos nerviosos, conteniendo la risa.

Id, id, id, dijo el pájaro, la especie humana

No puede soportar mucha realidad.

Tiempo pasado y tiempo futuro

Lo que podía haber sido y lo que ha sido

Apuntan a un fin, que es siempre presente.

 II

Ajo y zafiros en el barro

Atascan el árbol-eje enraizado.

El hilo vibrante en la sangre

Canta bajo cicatrices inveteradas

Aplacando guerras hace tiempo olvidadas.

La danza a lo largo de la arteria

La circulación de la linfa

Están imaginadas en la deriva de las estrellas

Ascienden a verano por el árbol

Nos movemos sobre el árbol móvil

Iluminados sobre la hoja imaginada

Y oímos sobre el suelo empapado

Abajo, al sabueso y al jabalí

Perseguir su rastro como antes

Pero reconciliados entre las estrellas.

En el punto quieto del mundo que gira. Ni carne ni descarnado;

Ni desde ni hacia; en el punto quieto, ahí es  la danza,

Pero ni detención ni movimiento. Y no lo llames fijeza,

Donde pasado y futuro se reúnen. Ni movimiento desde ni

                                                                                    [hacia,

Ni ascenso ni declive. Excepto por el punto, el punto quieto,

No habría danza, y sólo existe la danza.

Sólo puedo decir, ahí hemos estado: pero no puedo decir dónde.

Y no puedo decir cuánto tiempo, pues eso es colocarlo en el tiempo.

La libertad interior del deseo mundano,

La liberación de acción y sufrimiento, liberación de

La compulsión interior y exterior, aun así  rodeada

Por un don de sentido, una blanca luz quieta y en movimiento,

Erhebung  sin movimiento, concentración

Sin eliminación, a la vez un nuevo mundo

Y el viejo hechos explícitos, entendidos

En el cumplimiento de su parcial éxtasis,

La resolución de su parcial horror.

Así el encadenamiento de pasado y futuro

Tejido en la debilidad del cuerpo cambiante,

Protege al hombre de cielo y maldición

Que la carne no puede soportar.

                                                   Tiempo pasado y tiempo futuro

No permiten sino un poco de conciencia.

Ser consciente no es estar en el tiempo

Pero sólo en el tiempo puede el momento de la rosaleda,

El momento en el pabellón donde golpea la lluvia

El momento en la iglesia ventosa al caer el humo

Ser recordado; imbricado con pasado y futuro.

Sólo a través del tiempo el tiempo es conquistado

  III

He aquí un lugar de desafecto

Tiempo antes y tiempo después

En una pálida luz: ni luz de día

Invistiendo a la forma con lúcida calma

Transformando la sombra en belleza transitoria

Con lenta rotación que sugiere permanencia

Ni oscuridad para purificar el alma

Vaciando lo sensual con privación

Limpiando el afecto de lo temporal.

Ni plenitud ni vacío. Sólo un parpadeo

Sobre las tensas caras gastadas por el tiempo

Distraídas de la distracción por distracción

Rellenas de fantasía y vacías de significado

Apatía entumecida sin concentración

Hombres y trozos de papel, arremolinados por el viento frío

Que sopla antes y después del tiempo,

Viento entrando y saliendo de pulmones malsanos,

Tiempo antes y tiempo después.

Eructo de almas enfermas

En el aire marchito, el letargo

Llevado por el viento que barre las lúgubres colinas de Londres,

Hampstead y Clerkenwell, Campden y Putney,

Highgate, Primrose y Ludgate. No aquí

No aquí la oscuridad, en este mundo murmurante.

Desciende más abajo, desciende sólo

Al mundo de la soledad perpetua,

Mundo no mundo, sino aquello que no es mundo,

Oscuridad interior, privación

Y destitución de toda propiedad,

Desecación del mundo del sentido,

Evacuación del mundo de la fantasía,

Inoperancia del mundo del espíritu;

Este es el camino único, y el otro

Es el mismo, no en movimiento

Sino abstención de movimiento; mientras el mundo se mueve

Por apetencia, sobre sus raíles

De tiempo pasado y tiempo futuro.

  IV

El tiempo y la campana han enterrado el día,

La nube negra se lleva el sol.

¿Se volverá el girasol hacia nosotros, la clemátide

Se desviará, se inclinará hacia nosotros; zarcillo y rama

Se agarrarán y aferrarán?

¿Los helados

Dedos del tejo se enroscarán

Sobre nosotros? Después de que el ala del martín pescador

Haya respondido luz a la luz, y guarde silencio, la luz aún está

En el punto quieto del mundo que gira.

  V

Las palabras se mueven, la música se mueve

Sólo en el tiempo; pero aquello que sólo vive

Puede sólo morir. Las palabras, después del discurso, alcanzan

El silencio. Sólo por la forma, el patrón,

Pueden las palabras o la música alcanzar

La quietud, como un jarrón chino sigue

Moviéndose perpetuamente en su quietud.

No la quietud del violín, mientras dura la nota,

No sólo eso, sino la co-existencia,

O digamos que el fin precede al principio,

Y el fin y el principio estuvieron siempre ahí

Antes del principio y después del fin.

Y todo es siempre ahora. Las palabras se tensan,

Se agrietan y a veces se rompen, bajo la carga,

Bajo la tensión, resbalan, se deslizan, perecen,

Decaen con imprecisión, no se quedarán en su sitio,

No se quedarán quietas. Voces chillonas

Regañando, haciendo burla, o sólo charlando

Siempre las asedian. La Palabra en el desierto

Es sobre todo atacada por  voces de tentación,

La sombra gimiente en la danza fúnebre,

El sonoro lamento de la quimera desconsolada.

La esencia de la forma es el  movimiento,

Como en la figura de los diez peldaños.

El deseo en sí mismo es movimiento

No en sí mismo deseable;

El amor es en sí mismo inmóvil,

Sólo la causa y el fin del movimiento,

Atemporal y sin deseo

Excepto en lo relativo al  tiempo

Atrapado en forma de limitación

Entre no ser y ser.

Súbita en un rayo de sol

Aun mientras el polvo se mueve

Ahí se eleva la risa oculta

De los niños en el follaje

Rápido, ahora, aquí, ahora, siempre –

Ridículo el triste tiempo perdido

Extendiéndose antes y después.

East Coker

  I

En mi comienzo está mi fin. En sucesión

Las casas se elevan y caen, se desmoronan, son ampliadas,

Son eliminadas, destruidas, restauradas, o en su lugar

Hay un campo abierto, o una fábrica, o un desvío.

Piedra vieja a edificio nuevo, vieja madera a nuevos fuegos,

Viejos fuegos a cenizas, y cenizas a la tierra

Que ya es carne, piel y heces,

Hueso de hombre y bestia, tallo de maíz y hoja.

Las casas viven y mueren: hay un tiempo para construir

Y un tiempo para vivir y para la generación

Y un tiempo para que el viento rompa el cristal suelto

Y agite el entablado donde trota el ratón de campo

Y agite el ajado tapiz tejido con silencioso lema.

En mi comienzo está mi fin. Ahora cae la luz

A través del campo abierto, dejando el camino angosto

Cerrado con ramas, oscuro al atardecer,

Donde te recuestas en un ribazo mientras pasa una furgoneta,

Y el camino angosto insiste en la dirección

Hacia el pueblo, en el calor eléctrico

Hipnotizado. En una cálida neblina la luz sofocante

Es absorbida, no refractada, por  piedra gris.

Las dalias duermen en el silencio vacío.

Espera al búho madrugador.

                                                 En ese campo abierto

Si no te acercas demasiado, si no te acercas demasiado,

En una medianoche  de verano, puedes oír la música

De la débil flauta y el pequeño tambor

Y verles bailar alrededor de la hoguera

La asociación de hombre y mujer

En danza  significando matrimonio –

Un noble y alegre sacramento.

Dos y dos, necesaria conjunción,

Cogiéndose ambos por la mano o el brazo

Lo que muestra concordia. Girando entorno al fuego

Saltando a través de las llamas, o reunidos en círculos,

Rústicamente solemnes o con risa rústica

Levantando pies pesados en torpes zapatos,

Pies de tierra, pies de barro, levantados con alegría campestre

Alegría de aquellos hace tiempo bajo tierra

Nutriendo el grano. Llevando el compás,

Manteniendo el ritmo en su danzar

Como en su vivir en las estaciones vivas

El tiempo de las estaciones y las constelaciones

El tiempo de ordeñar y el tiempo de cosechar

El tiempo de copular de hombre y mujer

Y el de las bestias. Pies subiendo y cayendo.

Comiendo y bebiendo. Estiércol y muerte.

Apunta el amanecer,  y otro día

Se prepara para el calor y el silencio. Mar adentro el viento del

Se riza y resbala. Estoy aquí                                     amanecer]

O allí, o en otro lugar. En mi comienzo.

  II.

¿Qué hace el final de noviembre

Con el alboroto de la primavera

Y las criaturas del calor de verano

Y las campanillas  retorciéndose bajo los pies

Y la malvarrosa que apunta demasiado alto

Del rojo al gris y  se derrumba

Rosas tardías llenas de nieve temprana?

El trueno rodado por estrellas rotatorias

Simula coches triunfale

Utilizados en guerras de constelaciones.

Escorpión  lucha contra el Sol

Hasta que Sol y Luna se ponen

Los cometas sollozan y las Leónidas vuelan

Cazan los cielos y las llanuras

Arremolinados en un vórtice que llevará

Al mundo a un fuego destructor

Que arde antes de que reine la cumbre helada.

Esa era una forma de expresarlo- no muy satisfactoria:

Un estudio perifrástico en una gastada moda poética,

Dejando a uno todavía con la intolerable lucha

Con palabras y significados. La poesía no importa

No era (para empezar de nuevo) lo que uno había esperado.

¿Cuál iba a ser el valor de lo largamente ansiado,

La calma largamente deseada, la serenidad otoñal

Y la sabiduría de la edad? ¿Nos habían engañado

O se habían engañado ellos mismos, los ancianos de voz queda,

Legándonos apenas una receta para el engaño?

La serenidad sólo una deliberada apatía,

La sabiduría sólo el conocimiento de secretos muertos

Inútiles en la oscuridad dentro de la que miraron

O de la que apartaron sus ojos. Hay, nos parece,

Como máximo, sólo un valor limitado

En el conocimiento derivado de la experiencia.

El conocimiento impone una pauta, y la falsifica,

Pues la pauta es nueva en cada momento

Y cada momento es una nueva y chocante

Evaluación de todo lo que hemos sido. Sólo no somos engañados

Por aquello que, engañando, ya no podría herir.

En medio, no sólo en medio del camino

Sino en todo el camino, en un bosque oscuro, en una zarza,

Al borde de una ciénaga, donde no hay pisada segura,

Y amenazados por monstruos, luces fantásticas,

A riesgo de encantamiento. No me permitáis oír

De la sabiduría de los ancianos, sino más bien de su locura,

Su miedo al miedo y al frenesí, su miedo a la posesión,

A pertenecer a otro, o a otros, o a Dios.

La única sabiduría que podemos esperar adquirir

Es la sabiduría de la humildad: la humildad es infinita.

Todas las casas se han ido bajo el mar.

Todos los danzantes se han ido bajo tierra.

  III

Ah oscuro oscuro oscuro. Todos van a lo oscuro

Los vacíos espacios interestelares, el vacío en el vacío,

Los capitanes, banqueros, eminentes hombres de letras,

Los generosos patronos del arte, los estadistas y los dirigentes,

Distinguidos funcionarios, presidentes de muchos comités,

Señores industriales y pequeños contratistas, todos van a lo oscuro

Y oscuro el Sol y la Luna, y el Almanaque de Gotha,

Y la Gaceta de la Bolsa, el Directorio de Directores,

Y frío el sentido y perdido el motivo de la acción.

Y vamos todos con ellos, en el funeral silencioso,

Funeral de nadie, pues no hay nadie a quien enterrar.

Yo dije a mi alma, estate tranquila, y deja que lo oscuro venga a ti

Que será la oscuridad de Dios. Como, en el teatro,

Se apagan las luces, para cambiar de escena

Con un rumor hueco de bastidores, con un movimiento de oscuridad                                                         

                                                                        [ sobre oscuridad.

Y sabemos que las colinas y los árboles, el panorama lejano

Y la fachada imponente están todos siendo retirados –

O, como cuando un tren subterráneo, en el metro, para demasiado                                                                          

                                                     [tiempo entre dos  estaciones.

Y la conversación se eleva y lentamente se desvanece en el silencio

Y ves detrás de cada cara el vacío mental ahondarse

Dejando sólo el terror creciente de nada en  que pensar;

O cuando, con éter, la mente es consciente pero consciente de nada –

Dije a mi alma, tranquila, y aguarda sin esperanza

Pues la esperanza sería esperanza en lo erróneo; espera sin amor

Pues el amor sería amor por lo erróneo; aún está la fe

Pero la fe y el amor y la esperanza están todos en la espera.

Aguarda sin pensamiento, pues no estás preparado para el pensamiento:

Así la oscuridad será la luz, y la quietud la danza.

Susurro de corrientes, y relámpago de invierno.

El tomillo silvestre oculto y la fresa silvestre,

La risa en el jardín, éxtasis en eco

No perdido, sino requiriendo, apuntando a la agonía

De la muerte y el nacimiento.

                                               Dices que repito

Algo que he dicho antes. Lo diré otra vez.

¿Lo diré otra vez? Para llegar allí,

Para llegar a donde eres, para irte de donde no eres,

  Debes ir por un camino en el que no hay éxtasis.

Para llegar a lo que no sabes

  Debes ir por un camino que es el camino de la ignorancia.

Para poseer lo que no posees

  Debes ir por el camino de la desposesión.

Para llegar a lo que no eres

  Debes ir por el camino en el que no eres.

Y lo que no sabes es lo único que sabes

Y lo que posees es lo que no posees

Y donde eres es donde no eres.

    IV

El cirujano herido aplica el acero

Que cuestiona la parte enferma;

Bajo las manos sangrantes sentimos

La afilada compasión del arte del sanador

Resolviendo el enigma del gráfico de  fiebre.

Nuestra única salud es la enfermedad

Si obedecemos a la enfermera moribunda

Cuyo constante cuidado no es para agradar

Sino para recordarnos nuestra maldición y la de Adán,

Y que, para ser curados, nuestra enfermedad debe empeorar.

La tierra entera es nuestro hospital

Donado por el millonario arruinado,

Donde, si nos va bien, nos

Moriremos de absoluto cuidado paternal

Que no nos abandonará, pero nos evita en todas partes.

El escalofrío asciende de pies a rodillas,

La fiebre canta en hilos mentales.

Para ser calentado, entonces debo helarme

Y temblar en frígidos fuegos purgatoriales

De los que la llama es rosas, y el humo es zarzas.

La sangre que gotea nuestra única bebida,

La carne sangrante nuestro único alimento:

A pesar de lo cual nos gusta pensar

Que somos sólidos, carne y sangre sustancial –

De nuevo, a pesar de ello, bendecimos este Viernes.

  V

Así que aquí estoy, a mitad de camino,habiendo pasado veinte años –

Veinte años en su mayoría  perdidos, los años de l´entre deux guerres-

Intentando aprender a usar palabras, y cada intento

Es un comienzo completamente nuevo, y un tipo distinto de fracaso

Pues uno sólo ha aprendido a sacar lo mejor de las palabras

Para lo que uno ya no tiene que decir, o de la forma en la que

Uno ya no está dispuesto a decirlo. Y así cada intento

Es un nuevo comienzo, un ataque a lo inarticulado

Con equipo gastado siempre deteriorándose

En el desorden general de la imprecisión del sentimiento,

Indisciplinados batallones de emoción. Y lo que hay que conquistar

Por fuerza y sumisión, ya ha sido descubierto

Una o dos, o varias veces, por hombres a quien uno no puede esperar

Emular – pero no hay competición –

Sólo está la lucha por recuperar lo perdido

Y encontrado y perdido una y otra vez: y ahora, bajo condiciones

Que no parecen propicias. Pero quizás ni ganancia ni pérdida.

Para nosotros sólo queda el intento. El resto no es asunto nuestro.

El hogar es desde donde uno empieza. Al envejecer

El mundo se vuelve más extraño, la trama más complicada

De lo muerto y lo vivo. No el momento intenso

Aislado, sin antes ni después,

Sino una vida ardiendo en cada momento

Y no sólo la vida de un hombre

Sino de viejas piedras que no pueden ser descifradas.

Hay un tiempo para la noche bajo la luz de las estrellas,

Un tiempo para la noche bajo la luz de la lámpara

(La noche con el álbum de fotos).

El amor es lo más cercano a sí mismo

Cuando aquí y ahora dejan de importar.

Los ancianos deberían ser exploradores

Aquí o allí no importa

Debemos estar quietos y aún así en movimiento

Hacia otra intensidad

Para una ulterior unión, una más profunda comunión

A través del frío oscuro y la vacía desolación,

El grito de la ola, el grito del viento, las vastas aguas

Del petrel y la marsopa. En mi fin está mi comienzo. 

The Dry Salvages

I

Yo no sé mucho sobre dioses; pero pienso que el río

Es un fuerte dios ocre – hosco, indómito e intratable,

Paciente hasta cierto grado, al principio  reconocido como frontera;

Útil, no fiable, como transporte de comercio;

Luego sólo un problema que afronta el constructor de puentes.

Resuelto el problema, el dios ocre es casi olvidado

Por los habitantes de las ciudades – siempre, sin embargo, implacable,

Manteniendo sus estaciones y furias, destructor, recuerdo

De lo que los hombres eligen olvidar. No honrado, no propiciado

Por  adoradores de la máquina, pero esperando, observando y esperando.

Su ritmo estaba presente en el dormitorio de los niños,

En el rancio ailanto a la puerta en Abril,

En el olor de las uvas en la mesa de otoño,

Y el círculo vespertino en la luz de gas invernal.

El río está dentro de nosotros, el mar todo a nuestro alrededor;

El mar es también el borde de la tierra, el granito

Al que alcanza, las playas donde lanza

Sus indicios de una más temprana y distinta creación:

La estrella de mar, el cangrejo de herradura, el espinazo de la ballena;

Las pozas donde ofrece a nuestra curiosidad

Las más delicadas algas y anémonas marinas.

Arroja nuestras pérdidas, la red rasgada,

La jaula de langostas  destrozada, el remo roto

Y los aparejos de extranjeros muertos. El mar tiene muchas voces,

Muchos dioses y muchas voces.

                                                     La sal cubre la rosa silvestre,

La niebla está en los abetos.

                                               El aullido del mar

Y el gemido del mar, son voces diferentes

A menudo oídas juntas: el lamento en la jarcia,

La amenaza y caricia de ola que rompe en el agua,

El rugido distante en los dientes de granito,

Y el aviso quejumbroso del cabo cercano

Son todos voces del mar, y la boya oscilante

Doblada  rumbo a casa, y la gaviota:

Y bajo la opresión de la niebla silenciosa

La campana tañendo

Mide el tiempo no nuestro tiempo, marcado por el pausado

Oleaje de fondo, un tiempo

Anterior al tiempo de los  cronómetros, anterior

Al tiempo contado por ansiosas mujeres preocupadas

Yaciendo despiertas, calculando el futuro,

Intentando deshilar, desenredar, desenmarañar

Y volver a encajar pasado y futuro,

Entre medianoche y amanecer, cuando el pasado es todo engaño,

El futuro sin futuro, antes de la guardia matinal

Cuando el tiempo se detiene y el tiempo nunca acaba;

Y el oleaje de fondo, que es y fue desde el principio,

Tañe

La campana.

II

¿Dónde hay un fin para ello, el gemido callado,

El silencioso marchitar de flores otoñales

Dejando caer sus pétalos y quedando quietas;

Dónde hay un final para los restos a la deriva,

La oración del hueso en la playa, la inorable

Oración ante la anunciación calamitosa?

No hay final, sino adición: la rastreable

Consecuencia de sucesivos días y horas,

Mientras la emoción se apodera de los aburridos

Años de vivir entre la quiebra

De lo que se creyó como lo más fiable –

Y por ello lo más apropiado para la renuncia.

Está la adición final, el fallido

Orgullo o resentimiento ante poderes fallidos,

La devoción sin apego que puede parecer falta de devoción,

En un bote a la deriva con una lenta vía de agua,

La escucha silenciosa del innegable

Clamor de la campana de la última anunciación.

¿Dónde está el final para ellos, los pescadores navegando

A la cola del viento, donde se esconde la niebla?

No podemos pensar en un tiempo sin océano

O en un océano  no salpicado con despojos

O en un futuro no susceptible

Como el pasado, de no tener destino.

Tenemos que pensar en ellos  siempre achicando,

Desplegando y virando, mientras el nordeste amaina

Sobre bancos poco profundos,  inalterables y sin erosión

O sacando su dinero, secando velas al atracar;

No como haciendo un viaje que será impagable

Por una captura que no soportará examen.

No hay final para ello, el lamento mudo,

No hay fin para el marchitar de flores marchitas,

Para el movimiento de dolor que es indoloro e inmóvil,

Para la deriva del mar y los restos a la deriva,

La oración del hueso a la Muerte su Dios. Sólo la casi, apenas

Oración de la única Anunciación.                                     [ orable 

Parece, cuando uno envejece,

Que el pasado tiene otra traza, y deja de ser una mera secuencia –

O incluso desarrollo: esto último una falacia parcial

Apoyada por nociones superficiales de evolución,

Que se convierte, en la mente llana, en medio para desentenderse del 

Los momentos de felicidad – no la sensación de bienestar,     [pasado.

Fruición, plenitud, seguridad o afecto,

O incluso una muy buena cena, sino la súbita iluminación  –

Tuvimos la experiencia pero perdimos el significado,

Y la aproximación al significado restaura la experiencia

En diferente forma, más allá de cualquier significado

Que podamos asignar a la felicidad. He dicho antes

Que la experiencia pasada revivida en el significado

No es la experiencia de una sola vida

Sino de muchas generaciones – sin olvidar

Algo que es probablemente en parte inefable:

La mirada hacia atrás por detrás de la seguridad

De la historia escrita, el vistazo hacia atrás

Por encima del hombro, hacia el terror primitivo.

Entonces, venimos a descubrir que los momentos de agonía

(Debidos, o no, a malentendidos,

Habiendo deseado lo erróneo, o temido lo erróneo,

No es la cuestión) son asimismo permanentes

Con la permanencia que tiene el tiempo. Apreciamos esto mejor

En la agonía de otros, casi experimentada,

Al involucrarnos, que en la nuestra.

Pues nuestro propio pasado está cubierto por el curso de la acción,

Pero el tormento de otros sigue siendo una experiencia

No calificada, no trillada por el consiguiente desgaste.

La gente cambia , y sonríe: pero la agonía permanece.

El tiempo destructor es el tiempo preservador

Como el río con su carga de negros muertos, vacas y gallineros,

La manzana amarga y el mordisco en la manzana.

Y la roca mellada en las agitadas aguas,

Las olas la anegan, las nieblas la esconden;

En los días felices sólamente es un monumento

Con tiempo navegable es siempre una baliza

Por la que guiarnos: pero en la estación sombría

O la furia repentina, es lo que siempre fue.

  III

A veces me pregunto si eso es lo que Krishna quería decir –

Entre otras cosas – o una forma de decir lo mismo:                       

Que el futuro es una canción marchita, una Rosa Real o un ramo de

                                                                                               [lavanda

De triste lamento por aquellos que no están aún aquí para lamentar,

Prensada entre páginas amarillentas de un libro que nunca ha sido

                                                                                              [abierto.

Y el camino que sube es el que baja, el camino de ida es el de vuelta.

No puedes afrontarlo con firmeza, pero esto es seguro,        

Que el tiempo no cura: el paciente ya no está aquí.

Cuando el tren arranca, y los viajeros están sentados

Con  fruta, periódicos y cartas de negocios

(Y aquellos que les vieron partir han abandonado el andén)

Sus caras se relajan de la pena al alivio

Al ritmo soñoliento de un centenar de horas.

¡Adelante, viajeros! Sin escapar del pasado

Hacia vidas diferentes, o hacia cualquier futuro;

No sois las mismas personas que abandonaron la estación

O que llegarán a cualquier destino,

Mientras los raíles van estrechándose tras vosotros;

Y en la cubierta del retumbante barco de línea

Viendo el surco que se ensancha tras  vosotros,

No pensaréis “el pasado está acabado”

O “el futuro está ante nosotros”.

Al anochecer, en la jarcia o en la antena,

Canta una voz en contrapunto (aunque no al oído,

La murmurante caracola del tiempo, y no en lenguaje alguno)

Adelante, vosotros que pensáis que estáis viajando;

No sois  aquellos que vieron el puerto

Perderse, o aquellos que desembarcarán.

Aquí entre esta y aquella orilla

Mientras el tiempo se ha retirado, considerad el futuro

Y el pasado con igual opinión.

En el momento que no es de acción o inacción

Podéis recibir esto: “en cualquier esfera del ser

La mente de un hombre debe estar atenta

A la hora de la muerte” – esa es la única acción

(Y la hora de la muerte es cualquier momento)

Que fructificará en las vidas de otros:

Y no penséis en el fruto de la acción.

Adelante.

               Oh viajeros, Oh marineros,

Vosotros que llegáis a puerto, y vosotros cuyos cuerpos

Sufrirán la prueba y el juicio del mar,

O cualquier suceso, este es vuestro destino real.”

Como Krishna, cuando reprendió a Arjuna

En el campo de batalla.

                                      No adiós,

Sino adelante, viajeros.

  IV

Señora, cuyo altar se yergue en el promontorio,

Ruega por todos aquellos que están embarcados, aquellos

Cuyo trabajo tiene que ver con la pesca, y

Aquellos implicados en todo tráfico legal

Y aquellos que los guían.

Repite una oración también en nombre de

Las mujeres que han visto a sus hijos o maridos

Partir y no regresar:

Figlia del tuo figlio

Reina del Cielo.

También ruega por aquellos que estuvieron embarcados, y

Acabaron su viaje en la arena, en los labios del mar

O en la oscura garganta que no los rechazará

O donde  no pueda llegarles el sonido del perpetuo angelus

De la campana marina.

  V

Comunicar con Marte, conversar con espíritus,

Informar del comportamiento del monstruo marino,

Describir el horóscopo, adivinar o augurar,

Observar la enfermedad en firmas, evocar

La biografía en las arrugas de la palma

Y la tragedia en los dedos, emitir profecías

Por sortilegio, u hojas de té, adivinar lo inevitable

Con naipes, juguetear con pentagramas

O ácidos barbitúricos, o diseccionar

La imagen recurrente en terrores pre-conscientes –

Explorar la cuna, o la tumba, o los sueños; todos estos son habituales

Pasatiempos y drogas, y crónicas de la prensa:

Y siempre lo serán, algunos de ellos especialmente

Cuando hay miseria de naciones y perplejidad

En las orillas de Asia o en Edware Road.

La curiosidad humana indaga pasado y futuro

Y se aferra a esa dimensión. Pero aprehender

El punto de intersección de lo atemporal

Con el tiempo, es una ocupación para el santo –

No ocupación tampoco, sino algo dado

Y tomado, en una muerte de por vida en el amor,

Ardor y desapego y renuncia.

Para la mayoría de nosotros, sólo existe el desasistido

Momento, el momento dentro y fuera del tiempo,

El instante de distracción, perdido en un rayo de sol,

El tomillo silvestre oculto, o el relámpago de invierno

O la cascada, o la música oída tan profundamente

Que no es oída en absoluto, sino que tú eres la música

Mientras la música dura. Sólo hay pistas y suposiciones,

Pistas seguidas de suposiciones; y el resto

Es oración, acatamiento, disciplina, pensamiento y acción.

La pista medio adivinada, el don medio comprendido, es Encarnación.

Aquí la imposible unión de esferas de existencia es real,

Aquí el pasado y futuro

Son conquistados, y reconciliados,

Donde la acción sería de otro modo movimiento

De aquello que es sólo movido

Y no tiene en sí fuente de movimiento –

Conducido por demoniacos, ctónicos

Poderes. Y la acción correcta es libertad

Del pasado y del futuro también.

Para la mayoría de nosotros, esta es la meta

Que nunca aquí será lograda;

Quienes no estamos  derrotados sólo

Porque hemos seguido intentando;

Nosotros, contentos al final

Si nuestra reversión temporal alimenta

(No demasiado lejos del tejo)

La vida de suelo fértil.

Little Gidding

I

La primavera en pleno  invierno es su propia estación

Sempiterna aunque empapada al ocaso,

Suspendida en el tiempo, entre polo y trópico.

Cuando el corto día más brilla, con escarcha y fuego,

El sol breve inflama el hielo en estanque y acequias,

En el frío sin viento que es el calor del corazón,

Reflejando en un espejo de agua

Un rayo que es ceguera al principio de la tarde.

Y brillo más intenso que fuego de rama, o brasero,

Remueve el espíritu mudo: no viento, sino fuego de Pentecostés

En la época oscura del año. Entre fundirse y helarse

La savia del alma tiembla. No hay olor de tierra

U olor de cosa viva. Este  es el tiempo de primavera

Pero no acorde con el tiempo. Ahora el seto

Se blanquea  una hora con floración  transitoria

De nieve, un brote más súbito

Que el del verano, ni naciendo  ni marchitándose,

No en el esquema de la generación.

¿Dónde está el verano, el inimaginable

Verano cero?

                     Si vinieras por este camino,

Cogiendo la ruta que probablemente cogerías

Del lugar del que probablemente vendrías,

Si vinieras por este camino en  mayo, encontrarías los setos

Blancos otra vez, en Mayo, con voluptuosa dulzura.

Sería lo mismo al final del viaje,

Si vinieras de noche como un rey roto,

Si vinieras de día sin saber a qué viniste,

Sería lo mismo, al dejar  el camino abrupto

Y doblar por detrás de la pocilga hasta la  fachada anodina

Y la lápida. Y por lo que pensabas  que venías

Es sólo una cáscara, una vaina  de significado

De la  que el propósito brota sólo cuando se ha cumplido

Si se cumple. O bien no tenías propósito

O el propósito está más allá del fin que imaginabas

Y se altera  al cumplirse. Hay otros lugares

Que son también el fin del mundo, algunos en las mandíbulas del mar,

O sobre un lago oscuro, en un desierto o una  ciudad –

Pero este es el  más cercano, en lugar y tiempo,

Ahora y en Inglaterra.

                                  Si vinieras por este camino,

Cogiendo cualquier ruta, partiendo de cualquier sitio,

En cualquier momento o cualquier estación,

Sería siempre lo mismo: tendrías que abandonar

Sentido y noción. No estás aquí para verificar,

Instruirte, o saciar curiosidad

O transmitir mensaje. Estás aquí para arrodillarte

Donde la oración ha servido. Y la oración es más

Que una sucesión de palabras, la ocupación consciente

De la mente que reza, o el sonido de la voz rezando.

Y para lo que los muertos no tenían discurso, cuando vivían,

Te lo pueden decir, estando muertos: la comunicación

De los muertos se expresa  con fuego más allá del lenguaje de los vivos.

Aquí, la intersección del momento atemporal

Es Inglaterra y ningún sitio. Nunca y siempre.

  II

La ceniza en la manga del viejo

Es toda la ceniza que las rosas quemadas dejan.

El polvo en el aire suspendido

Marca el lugar donde una historia acabó.

El polvo inhalado fue una casa –

La pared, el zócalo y el ratón.

La muerte de esperanza y desesperación,

   Esta es la muerte del aire.

Hay inundación y sequía

Sobre los ojos y en la boca,

Agua muerta y arena muerta

Luchando por la salvación.

El seco suelo destripado

Bosteza ante la vanidad del esfuerzo,

Ríe sin alegría.

   Esta es la muerte de la tierra.

El agua y el fuego suceden

A la ciudad, al pasto y a la maleza.

El agua y el fuego se burlan

Del sacrificio que negamos.

El agua y el fuego pudrirán

Los cimientos dañados que olvidamos,

De  santuario y  coro.

   Esta es la muerte del agua y el fuego.

En la incierta hora antes de la mañana

   Cerca del fin de la noche interminable

   En el recurrente fin de lo inacabable

Después de que la oscura paloma de lengua chasqueante

   Hubiera pasado bajo el horizonte de su regreso

   Mientras las hojas muertas aún resonaban como hojalata

Sobre el asfalto donde  ningún otro sonido había

   Entre tres distritos de donde se elevaba el humo

   Me encontré a uno andando, callejeando y con prisa

Como empujado hacia mí cual hojas metálicas

   Sin resistencia ante el viento del amanecer urbano.

   Y cuando fijé sobre el rostro cabizbajo

Ese escrutinio afilado con el que retamos

   Al primer extraño que encontramos en el ocaso declinante

   Percibí la visión  fugaz de algún maestro muerto

A quien había conocido, olvidado, medio recordado

   A la vez uno y muchos; en los rasgos morenos

   Los ojos de un complejo fantasma conocido

A la vez íntimo e inidentificable.

   Así que asumí un doble papel, y grité

   Y oí el grito de la voz de otro: “¡Cómo! ¿Estás tú aquí?”

Aunque no estábamos. Yo era todavía el mismo,

   Conociéndome aun siendo algún otro –

   Y él una cara todavía formándose; aun así bastaron las palabras

Para obligar al reconocimiento al que precedieron.

   Y así, dóciles  al viento habitual,

   Demasiado extraños el uno al otro para el malentendido,

De acuerdo en este momento de intersección

   De encontrarnos en ningún sitio, ni antes ni después,

   Pisamos el pavimento como patrulla muerta.

Yo dije:”El asombro que siento es natural,

   Aun así la naturalidad es causa de asombro. Por ello habla:

   Puedo no comprender, no recordar.”

Y él:”No estoy ansioso de exponer

   Mi pensamiento y teoría los cuales has olvidado.

   Estas cosas han cumplido su propósito: dejémoslas estar.

Lo mismo con las tuyas, y ruega por que sean perdonadas

   Por otros, como te ruego que perdones

   Lo bueno y lo malo. La fruta de la pasada estación está comida

Y la bestia saciada golpeará el balde vacío.

   Pues las palabras del año pasado pertenecen al lenguaje del año

   Y las palabras del próximo año esperan otra voz.             [pasado

Pero, como el pasaje ahora no presenta obstáculo

   Al espíritu rebelde y peregrino

   Entre dos mundos que se han  vuelto muy parecidos,

Así encuentro palabras que nunca pensé hablar

   En calles que nunca pensé volver a visitar

   Cuando dejé mi cuerpo en una orilla distante.

Ya que nuestro interés era el discurso, y el discurso nos movió

   A purificar el dialecto de la tribu

   E instar a la mente a  revisión y previsión,

Permíteme revelar los regalos reservados a la edad

   Para colocar una corona sobre tu esfuerzo vitalicio.

   Primero, la fría fricción del sentido moribundo

Sin encanto, que no ofrece  promesa

   Sino amarga insipidez de fruto fantasmal

   A medida que cuerpo y alma empiezan a decaer.

Segundo, la impotencia consciente de la rabia

   Ante la locura humana, y la laceración

   De la risa ante lo que deja de divertir.

Y finalmente, el dolor desgarrador de la re-presentación

   De todo lo que has hecho, y sido; la vergüenza

   De motivos tardíamente revelados, y la conciencia

De cosas mal hechas y hechas para daño de otros

   Que una vez consideraste ejercicio de virtud.

   Entonces hiere la aprobación de los tontos, y el honor mancha.

De error en error el espíritu exasperado

   Va, a menos que sea  restaurado por ese fuego purificador

   Donde debes moverte a compás, como un danzante.”

Rompía el día. En la calle desfigurada

   Me dejó, con una especie de despedida,

   Y se desvaneció al sonido de la trompa.

  III

Hay tres condiciones que suelen asemejarse

Y aunque difieran completamente, florecen en el mismo seto:

Apego a uno mismo y a cosas y a personas, desapego

De uno mismo y de cosas y  de personas; y, creciendo

Entre ellos, indiferencia

Que recuerda a las otras como la muerte recuerda a la vida,

Estando entre dos vidas – sin florecer, entre

La ortiga viva y la muerta. Este es el uso de la memoria:

Para la liberación – no sólo del amor sino expansión

Del amor más allá del deseo, y por ello liberación

Del futuro tanto como del pasado. De esta forma, el amor a un país

Inicia un  apego a nuestro propio campo de acción

Y viene a encontrar esa acción de poca importancia

Aunque nunca indiferente. La Historia puede ser servidumbre,

La Historia puede ser libertad. Mira, ahora se desvanecen,

Los rostros y lugares, con el ser mismo que, como podía, los amaba,

Para renovarse, transfigurarse, en otra forma.

El pecado nos es Propio, pero

Todo estará bien, y

Toda forma de las cosas estará bien.

Si pienso, de nuevo, en este lugar,

Y en la gente, no del todo digna de elogio,

Sin inmediato parentesco o bondad,

Sino en alguno de genio peculiar,

Todos tocados por un genio común,

Unidos en la disputa que los dividió;

Si pienso en un rey al anochecer,

En tres hombres, y más, sobre el patíbulo

Y en algunos que murieron olvidados

En otros lugares, aquí y en el extranjero,

Y en uno que murió ciego y tranquilo,

¿Porqué deberíamos honrar

A estos muertos más que a los moribundos?

No es tocar la campana hacia el pasado

Ni es un conjuro

Para convocar al espectro de la Rosa.

No podemos revivir viejas facciones

No podemos restaurar viejas políticas

O seguir un antiguo tambor

Estos hombres, y aquellos que se les opusieron

Y aquellos a quienes se opusieron

Aceptan la constitución del silencio

Y están incluidos en un solo grupo.

Lo que heredamos de los afortunados

Lo hemos tomado de los derrotados

Lo que nos tenían que legar – un símbolo:

Un símbolo perfeccionado en la muerte.

Y todo estará bien y

Toda forma de las cosas estará  bien

Por la purificación del motivo

En el campo de nuestra súplica.

   IV

La paloma descendente rompe el aire

Con llama de incandescente terror

Cuyas lenguas declaran

El único descargo de pecado y error.

La única esperanza, o si no desesperación

   Radica en la elección de pira o pira –

   Para ser redimidos del fuego por el fuego.

¿Quién ideó entonces el tormento? El Amor.

Amor es el Nombre extraño

Tras las manos que tejieron

La insoportable camisa de llamas

Que el poder humano no puede quitarse.

   Sólo vivimos, sólo suspiramos

   Consumidos por fuego o  fuego.

   V

Lo que llamamos el comienzo es a menudo el fin

Y terminar es comenzar.

El final es desde donde empezamos. Y toda expresión

Y frase que es correcta (donde toda palabra está en casa,

Ocupando su lugar para apoyar a las otras,

La palabra ni tímida ni ostentosa,

Un intercambio fácil de lo viejo y lo nuevo,

La palabra común exacta sin vulgaridad,

La palabra formal precisa pero no pedante,

El conjunto completo danzando unidos)

Toda expresión y toda frase es un fin y  un principio,

Todo poema un epitafio. Y cualquier acción

Es un paso hacia el trabajo, hacia el fuego, por la garganta del mar

O hacia una piedra ilegible: y ahí es donde empezamos.

Morimos con los moribundos:

Mirad, ellos parten, y  vamos con ellos.

Nacemos con los muertos:

Mirad, ellos vuelven, y nos traen con ellos.

El momento de la rosa y el momento del tejo

Son de igual duración. Un pueblo sin historia

No se redime con el tiempo, pues la historia es una ordenación

De momentos sin tiempo. Así, mientras cae  la luz

Una tarde de invierno, en una capilla aislada

La Historia es ahora e Inglaterra.

Con la aparición de este Amor y la voz de esta Llamada

No dejaremos de explorar

Y el fin de toda nuestra exploración

Será llegar a donde empezamos

Y conocer el lugar por primera vez.

Tras la puerta desconocida, recordada

Cuando lo último de la tierra por descubrir

Sea eso que era el comienzo;

En el nacimiento del río más largo

La voz de la cascada escondida

Y los niños en el manzano

Desconocida, por no buscada

Pero oída, medio oída, en la quietud

Entre dos olas de mar.

Rápido, ahora, aquí, ahora, siempre –

Un estado de completa simplicidad

(Costando no menos que todo)

Y todo estará bien y

Toda forma de las cosas estará bien

Cuando las lenguas de llama se replieguen

Hacia el coronado nudo de fuego

Y el fuego y la rosa sean uno.